Cetosis: qué es y para qué nos sirve

texto del título sobre qué es la cetosis

En este artículo vamos a ver de qué se trata eso de la cetosis

La cetosis es un estado metabólico del organismo humano que ocurre por falta de alimentos con hidratos de carbono. Cuando estás un determinado tiempo sin comer alimentos como vegetales, arroces, pastas, azúcares y todos esos alimentos que tienen carbohidratos tu cuerpo entra en ese estado de cetosis.

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La Wikipedia, en su entrada sobre la cetosis la define así:

Cetosis

La cetosis es una situación metabólica del organismo originada por un déficit en el aporte de carbohidratos, lo que induce el catabolismo de las grasas a fin de obtener energía, generando unos compuestos denominados cuerpos cetónicos, los cuales descomponen las grasas en cadenas más cortas, generando acetoacetato que es usada como energía por el cerebro (en estados de ayuno aporta el 75% de la energía) y el resto de los órganos del cuerpo humano. De esta manera, el cuerpo deja de utilizar como fuente primaria de energía los glúcidos, sustituyéndolos por las grasas. En estado de cetosis el cuerpo es capaz de quemar grasas fácilmente, incluyendo las reservas propias del individuo. Por eso hay muchas dietas de adelgazamiento que inducen a dicho estado con el objetivo de reducir grasa corporal.

Vale. Mola mucho el rollo técnico este, pero cuesta de entender…

Cetosis en idioma Muggle (gente normal, vaya)

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En este artículo vamos a ver de qué se trata eso de la cetosis

Imagen destacada sobre qué es la cetosis

personas obesas que no saben que es la cetosis

A estos muggles sí les vendría bien aprender un poco sobre cetosis…

Tasfondo

Antes de meternos en la cetosis, tienes que conocer un poco el trasfondo biológico que la envuelve

Verás, tu cuerpo tiene tres maneras de conseguir energía y tú estás acostumbrada desde pequeña a que la principal fuente de energía de tu cuerpo sean los carbohidratos.

  • Bocatas
  • Magdalenas
  • Cruasanes
  • Chuches
  • Pizzas
  • Arroces
  • Patatas
  • Y podría seguir así hasta cansarme…

Las otras dos fuentes de energía, a las cuales se suele llamar normalmente sustratos energéticos, son las proteínas y las grasas. Tu cuerpo nace con la capacidad de poder funcionar usando cualquiera de esos sustratos (carbohidratos, proteínas y grasas) para conseguir energía. Es lo que se conoce como Flexibilidad Metabólica.

Seguro que cuando eras pequeña estabas super delgada, siempre corriendo y tus padres te cuentan que no parabas nunca. A mis hijos les pasa. No paran en todo el día y cuanto más tarde se acuestan más capullos se ponen. Pues bien, tú de pequeña o mis hijos, ahora que aún son pequeños, disfrutan sin saberlo de esa flexibilidad metabólica y como intento que coman de todo (aunque es verdad que intento limitar los azúcares más malos) sus cuerpos van cogiendo energía de los tres sustratos. Por eso están delgados y hasta fibradillos.

Si hubieras conservado tu flexibilidad metabólica no estarías leyendo esto (imagino que estás interesada en aprender a adelgazar). Así que supongo que te pasó como a mi. Cuando somos críos y nos alimentan en casa comemos de todo. Sobretodo los que tenemos más de 30.

Antes no había tanta mierda envasada, se comía mucha más verdura, la carne era cara y el pescado también. Recuerdo que en casa de mi abuela, donde me crié, había pucheros casi a diario y en verano la verdura y la fruta volaba. Sin embargo, en cuanto empecé a ser yo quien determinaba lo que comía empecé a comer cada vez más hidratos malos, de los que tienen muchísimas calorías y muy pocos nutrientes: pan blanco, arroz blanco y cualquier producto envasado, vaya.

Con el paso de los años alimentándote de un porcentaje muy elevado de hidratos, tu cuerpo ha olvidado eso de la flexibilidad y se ha hecho férreo porque no lo hacen falta ni las grasas ni las proteínas para tener energía. Con la cantidad de carbohidratos que comemos habitualmente tiene de sobras. Así que para tu cuerpo lo normal es tener los depósitos de glucógeno llenos y el resto lo va echando en los depósitos de grasa. Así es como llegamos a gordas y gordos.

Historia

No es que la cetosis en sí tenga una historia propia. Este proceso lleva con nosotros, como especia, millones de años. Es una de las formas de conseguir energía con la que hemos evolucionado y seguramente empezó a desarrollarse cuando los Australophitecus Afarensis empezaron a comer carroña, tuétano y sesos.

Dicen que el proceso fue descubierto por el doctor Stephen Moody en 1969, pero la verdad es que por más que he buscado no he dado con nada, ni si quiera en inglés, que mencione nada sobre este doctor (aunque sí he encontrado otro montón de doctores con llamados así).

Si acaso alguna fuente que duda de la misma existencia de el nombrado Dr. Moody, así que si alguien sabe algo cierto sobre el tema, será un placer aprender algo nuevo. Si quieres ahondar sobre la Historia de la Cetosis te recomiendo el post que he escrito sobre el tema.

De qué va esto de la cetosis

La cetosis es una de las modalidades de consumo energético que tiene tu cuerpo. Podemos hacer una buena analogía con los combustibles: el keroseno de los aviones y el diesel de los tractores. Para tu cuerpo, los carbohidratos representan el keroseno: un combustible fácil de quemar, que arde a mucha temperatura y que da mucha potencia.

Las grasas, por otra parte, representan el diesel: un combustible un poco más difícil de quemar, que no arde a tanta temperatura y no da tanta potencia, pero dura mucho más. Tu cuerpo puede almacenar más o menos entre 1.500 y 2.000kcal de hidratos, el cual se almacena en forma de glucógeno en los músculos.

Ese es tu depósito de keroseno. Normalmente tu organismo se va alimentando de la energía que le das con la comida y si los depósitos de glucógeno están llenos, el resto se guarda. En el caso de las grasas los depósitos son diferentes.

Una persona sana y delgada tiene más o menos un 15% de materia grasa. Puede que te parezca mucho, pero no lo es. Eso significa unas 100.000-150.000kcal de reserva. Imagino que ahora entiendes porqué las grasas son el diesel y el glucógeno es el keroseno.

En una persona sana el cuerpo usa, siempre que puede, las grasas y parte de la glucosa para los quehaceres diarios de baja intensidad: andar, subir una escalera tranquila, lavar, cocinar, planchar, leer, respirar…

Se aprovecha lo que entra de la comida y las reservas de grasa corporales. El glucógeno, como combustible único, se deja para esas acciones más fuertes y repentinas, como pegar una carrera para alcanzar el autobús, subir rápido las escaleras de casa porque te meas encima, ir al gimnasio a machacarte haciendo zumba…

Eso es lo que pasa en una persona normal, que conserva toda o gran parte de su flexibilidad metabólica: su cuerpo consume grasas cuando las necesita y consume hidratos de comida o de depósitos cuando los necesita. Pero tú y yo no somos esa persona.

Hemos acostumbrado al cuerpo tan mal que ahora cree que sólo puede y debe alimentarse de carbohidratos. La cetosis es una gran herramienta para despertar a tu cuerpo de su letargo metabólico y obligarle a redescubrir sus capacidades.

Cómo funciona la cetosis

Vamos a seguir con el símil del keroseno y la gasolina. Imagina que tu cuerpo es un coche y tu cerebro su piloto. Lleva tantos años conduciendo y repostando keroseno que ni si quiera sabe que puede funcionar de otra manera.

Vamos a ponerlo a prueba, a una prueba de la que saldrá victorioso, pero no le será fácil: tendrá que volver a aprender a conseguir energía de otros depósitos. Un buen día decides que no vas a llenarle más el depósito de keroseno. Así que decides no limitar la cantidad de carbohidratos que consumes hasta límites que sabes que no encenderá el motor.

Tu cuerpo se desorientará, cuando falte combustible el coche no tirará, irá en primera para no gastar, dará tropezones y se calará. Tu cerebro, al volante, hará lo imposible por hacer que el coche no pare. Sucede entonces que, durante esos primeros días, notas cansancio, algún mareo, alguna náusea, decaimiento general y pocas ganas de nada.

Piensa que has dejado los depósitos del combustible más potente a cero. La primera intención de tu cerebro es empezar a coger partes del coche (que serían las proteínas, que son estructurales) y quemarlas para producir energía.

Pero mientras tú andas con flojera por la vida tu cerebro se ha puesto las pilas. Ha cogido el manual del coche y ha repasado las instrucciones. Se ha dado cuenta que no sólo de hidratos tira el coche y se ha puesto manos a la obra.

Ha repasado bien el capítulo sobre el combustible y ha visto que si se pone a quemar proteínas dejará al coche sin salpicadero, sin carrocería, sin radio, sin techo y hasta puede que sin volante con el que dirigir la máquina.

En el manual pone que sólo debe usarse los materiales estructurales (proteínas) cuando no entre nada de combustible durante mucho tiempo. Es decir, que cuando pasa hambre de verdad tu cuerpo empieza a consumir lo primero de lo que puede prescindir, tus músculos y otros tejidos estructurales. Hará lo que sea por sobrevivir.

Entonces se da cuenta que no tiene que recurrir a eso porque sigues comiendo, aunque no sea el combustible habitual. Busca en su manual y…

¡Sorpresa!

Resulta que sí puede usar otro combustible antes de ponerse a quemar materiales: la grasa. Se aprende la lección del manual y empieza a poner en marcha la solución. Ha encontrado la manera de usar las grasas llenar los depósitos de glucógeno: LA CETOSIS

¿Qué ocurre durante la cetosis?

En el momento en que tu cuerpo empieza a entrar en cetosis tu cerebro se ocupa de buscar grasas para quemarlas. A este proceso se le llama oxidación de grasas. En realidad es un proceso que ocurre casi cada día en períodos largos de ayuno, como cuando duermes.

Por poco que sea tu cuerpo utiliza los mismos procesos que durante la cetosis para sacar energía de tu grasa. Cuando ocurre esta oxidación se liberan unos compuestos nuevos. Bueno, no es que fueran nuevos, en realidad tu cuerpo los lleva viendo toda la vida, es que hasta ahora no había tenido que usarlos en esa cantidad. Tu cerebro, como buen piloto, se ha dado cuenta de varias cosas:

  • Al oxidar las grasas se produce mucha cantidad de cuerpos cetónicos
  • Estos cuerpos cetónicos fucnionan tan bien o mejor que el glucógeno [1, 2]

Así que se pone manos a la obra y empieza a llenar los depósitos a toda pastilla. Tu coche, entonces, emprende la marcha con más potencia que nunca. Es lo que se conoce como la euforia de la cetosis. Este nuevo combustible, los cuerpos cetónicos, es más eficiente e incluso a tu cerebro parece que le gustan un poquito más que la glucosa.

De hecho, en algunos estudios, los cuerpos cetónicos resultantes de la oxidación de grasas de reserva han demostrado ser un combustible más eficiente que la glucosa para el cerebro, reduciendo su consumo de oxígeno hasta en un 25% [1, 2, 3, 4]

Sobre el consumo del cerebro y la cetosis

Como curiosidad, tu cerebro consume, más o menos, el 20% del total de energía que quemas cada día. En niños puede llegar a ser hasta el 50% [1](piensa que su cerebro sufre transformaciones bestiales, a nivel neuronal).

Los cuerpos cetónicos que produce la quema de grasas durante la cetosis, producen menos radicales libres: por un lado son más eficientes que la glucosa y por otro su oxidación produce también menos radicales libres que la glucólisis (la oxidación de la glucosa).

Así que es posible (ahora estoy especulando libremente, aunque no es una teoría mía) que la cetosis haya sido partícipe de nuestro proceso evolutivo. Es decir, sin cetosis no sé si hubiéramos tirado adelante. Quizá nuestro cerebro no hubiera podido desarrollarse tanto sin esta posibilidad de usar las grasas como combustible.

Qué pasa si comes carbohidratos otra vez

Piensa en tu cerebro como en una persona de estas chapada a la antigua, que piensa que lo de antes siempre es mejor. En cuanto le des glucosa otra vez no se tomará la molestia de poner en marcha a un equipo que busque grasa por tu cuerpo. Irá a por lo fácil. Así que tu cuerpo dejará la cetosis para volver a donde estaba.

Sin embargo, una vez has entrado en cetosis tu cerebro y tu cuerpo recordarán fácilmente que pueden vivir de otro tipo de energía y acudirán a la cetosis con más facilidad cada vez que les haga falta. La fase más difícil de la cetosis es la primera vez que entras. Volver es sencillo y parte de la flexibilidad metabólica.

Cómo entrar en cetosis

Ya te he contado todo sobre cómo entrar en cetosis, así que tan solo veremos aquí un pequeño resumen.

Cuánto se tarda en entrar en cetosis

Aquí hay que diferenciar entre que tu cuerpo empiece a quemar grasas, que ocurre a partir de tercer o cuarto día sin hidratos de carbono, y que tu cuerpo use los cuerpos cetónicos al 100%, que es estar en cetosis. La primera vez que entres en cetosis pasará entre 2 y 4 semanas desde que empieces a hacer la dieta.

Dependerá de las respuesta que tenga tu cuerpo y tu relación con la insulina (llevas muchos años usando carbohidratos malos como combustible). En realidad tu cuerpo empieza a oxidar grasas a partir de segundo o tercer día, per aún no estarás de lleno en ese estado metabólico. El estado de cetosis ocurre cuando tu cuerpo usa como combustible (casi) únicamente los CC que obtiene de quemar las grasas y esto suele suceden entre esas 2 y 4 semanas que te comentaba. Puedes llevar el control usando tiras reactivas a los CC en orina.

Cómo controlar los Cuerpos Cetónicos y saber que estás en cetosis

Lo mejor es usar las tiras reactivas a los cuerpos cetónicos en orina. Son baratos y duran bastante. Puedes empezar a controlar a partir del cuarto o quinto día y ya marcarás algo.

En una semana empezarás a marcar bastantes cuerpos cetónicos (CC). Será cuando empieces a reducir las marcas que tu cuerpo esté entrando en cetosis. En el momento en que tu cuerpo empieza a usar a tope los cuerpos cetónicos se resiente en la orina y empiezas a marcar cada vez menos cuerpos cetónicos en ella.

Es importante que lo sepas porque hay gente que deja la dieta a las pocas semanas pensando que, como cada vez marca menos CC en orina es que su cuerpo no entra en cetosis, y es todo lo contrario.

En cuanto tu cuerpo empiece a usar CC a mansalva te convertirás en una máquina de quemar chicha de la mala y notarás bastante la pérdida de peso. Si quieres indagar más sobre el tema pásate por el artículo sobre cómo usar las tiras reactivas.

Cuánto tiempo puedes estar en cetosis

La verdad es que no hay suficientes estudios para asegurar con certeza cuánto tiempo puedes aguantar la cetosis. Hay experimentos de valientes que han estado más de un año y están perfectamente sanos, pero también hay algún estudio que no aconseja más de unos meses.

Para los que te interesa de verdad que es, más allá de adelgazar, recuperar la flexibilidad metabólica no hará falta que estés más de 3 o 4 meses. Aunque no llegues a perder todo el peso que quieres la primera vez, lo ideal es que, una vez perdida bastante cantidad de quilos, le des a tu cuerpo otras formas de nutrirse.

Lo que de verdad necesitas es que, a la larga, tu cuerpo aprenda a usar los diferentes sustratos, y pasar de un extremo a otro lo hará más difícil. Por eso hazte a la idea que un período de entre 2 y 4 meses es más que suficiente para una primera fase de adelgazamiento de choque con una dieta basada en la cetosis.

Máxima eficiencia en la quema de grasas

Para mi, entrar en cetosis mediante la alimentación y darse por satisfecha es quedarse a medias (o menos). Vale, soy un obsesivo patológico y me vicia la eficiencia, pero quiero que adelgaces a la par que ganes en salud, que sea para siempre y que adquieras un compromiso para contigo misma DE POR VIDA, y esto implica sacrifico, voluntad y nuevos hábitos.

Por eso te quiero animar y hasta espolear a que si decides hacer una dieta cetogénica bien hecha la hagas de la mano de una hora de ejercicio diario, todos los días de la semana al menos durante el tiempo que dure tu dieta.

El tipo de ejercicio que necesitas para potenciar al máximo la quema de grasas ni es un ejercicio pesado, ni es fuerte ni está fuera de tu alcance. Se trata de ejercicio de intensidad baja y/o moderada, que sólo tiene beneficios para ti:

  • al ser de intensidad baja no depende de límites fijos, sino que son personales. El límite lo pone tu ritmo cardíaco, no unos número iguales para todas las personas
  • este tipo de ejercicio mejorará la quema de grasa y te ayudará a adelgazar más
  • la adaptación de tu cuerpo a una mayor eficiencia en la quema de grasas y en el ejercicio en general te facilitará la “re-entrada” en una dieta normal
  • si te comprometes de verdad con tu dieta estarás, mínimo, dos meses; 60 días (un poco más, de hecho) es lo que se tarda, de media, en conseguir crear un nuevo hábito (eso de los 21 días es un camelo)

Si quieres saber más sobre el ejercicio óptimo para conseguir la máxima eficiencia con la cetosis pásate por el artículo

Efectos secundarios y peligros

En personas que han llevado una alimentación basada en hidratos de carbono durante muchos años, la cetosis puede tener algunos efectos negativos que pueden llegar a ser molestos, aunque no duran más de 3 o 4 días.

  • Mareos y dolores de cabeza
  • Mal aliento
  • Orina con olor muy fuerte
  • Sudor fuerte
  • Falta de apetito
  • Decaimiento general
  • Estreñimiento (en dietas cetogénicas que no incluyen fibra)

Además, hay otros supuesto peligros que se basan más en falsas alarmas que en efectos reales. Si quieres saber todo lo que conlleva hacer cetosis te recomiendo el artículo que he escrito sobre los peligros de la cetosis. Si quieres saber más sobre los efectos secundarios, cómo disminuirlos y la verdad sobre los peligros que conlleva puedes leer el artículo que he escrito sobre el tema: .

En cuanto a peligros, la cetosis puede ser peligrosa si sufres deficiencia de enzima piruvato carboxilasa, porfiria u otros desórdenes metabólicos como la diabetes. Si sigues o quieres seguir un programa de mejora de fertilidad o estás embarazada, deberías acudir a un profesional antes de empezar cualquier dieta cetogénica.

Si eres deportista y entrenas con HIIT, no deberías hacer cetosis durante períodos largos o, en todo caso, hacer comidas trampa. Los procesos cetogénicos no producen el glucógeno de los músculos tan rápido como la demanda que tienen los practicantes de HIIT.

Si eres una persona normal que solo sufre de obesidad, y no realicas una cetosis muy continuada en el tiempo, no debes temer por nada que no sea un efecto secundario de los mencionados antes.

Beneficios

Esto va de adelgazar, así que como habrás anticipado, el principal beneficio de la cetosis es acelerar la quema de grasas, empezando por la grasa visceral (que es la más peligrosa y la que primero quiere quemar tu cuerpo) y, en general, la grasa de todo el cuerpo.

Nota Eso de que hacer abdominales elimina la grasa de la barriga es mentira. La grasa se elimina por oxidación y es la sangre la que lleva los compuestos que produce esa oxidación, que ocurre por todos los depósitos de grasa (el tejido adiposo). Hacer ejercicio ayuda a estimular la oxidación de la grasa porque requiere más energía, pero eso no significa que se queme la grasa de la zona que se ejercita.

Piensa en Rafa Nadal. Es diestro y, aunque use el brazo izquierdo muchas veces (como profesional que es) tiene la musculatura del brazo derecho más desarrollada. Seguro que si comparamos las horas que juega con la derecha respecto a la izquierda, gana de calle la derecha. Sin embargo su nivel de grasa corporal, en ambos brazos, es igual.

El beneficio que buscas, como buena gorda que quiere adelgazar, es perder peso, pero la cetosis, bien hecha, tiene otras ventajas:

  • Te ayuda a perder grasa: de eso va, en buena parte, esto de la cetosis
  • Si la usas bien, te ayudará a recuperar, en buena medida, una mayor flexibilidad metabólica
  • Reduce el hambre y el apetito: la dieta cetogénica es más elevada en proteínas de las recomendaciones ortodoxas. La regulación de la insulina, con la leptina y las proteínas (entre otros efectos) reducen el hambre y ayudan en la cantidad de alimento que comes [5]
  • Claredad mental, agilidad y mejora mental, en general: cada vez hay más estudios que concluyen que los cuerpos cetónicos tienen más beneficios para el cerebro que la glucosa
  • Propiedades neuroprotectoras: la cetosis se usa, cada vez más, en el tratamiento de enfermedades degenerativas y cada vez hay más estudios que demuestran que tiene propiedades preventivas gracias al consumo, por parte del cerebro, de los cuerpos cetónicos [6, 7, 8, 9]
  • Podría mejorar el estado de ánimo: bueno, no es que lo mejore sino que puede tener propiedades que lo estabilicen (según algunos estudios) [10]
  • Mejora la respuesta a la insulina, por lo que puede prevenir enfermedades relacionadas con la resistencia a esta hormona (en EEUU se les suele conocer como “flacos con salud de obesos”)

La cetosis como tratamiento en enfermedades (esto es algo más técnico)

Cada vez son más los tratamientos en los que se aplica la cetosis por los beneficios que tiene en la protección del cerebro. Se ha podido comprobar que los cuerpos cetónicos producidos por la cetosis resulta útiles tanto para el tratamiento de enfermedades mentales como para prevenirlas, de manera especial en el Parkinson, la epilepsia y el Alzheimer [6, 7, 8, 9].

Aunque se desconoce el proceso y mecanismos exactos de cómo los cuerpos cetónicos benefician estas enfermedades y las previenen, se especula con que la mejoría en la eficiencia del su consumo respecto a la glucosa y la menor producción de radicales libres pueda tener que ver. Se ha comprobado también que cuando el cerebro usa cuerpos cetónicos aumentan los niveles de GABA ( Ácido Gamma-aminobutírico, el principal neurotransmisor inhibitorio) y se reducen los niveles de glutamato (un neurotransmisor que tiene un efecto excitante en las neuronas) [10, 11].

Algunos estudios también concluyen que puede servir para controlar el azúcar en sangre de diabetes tipo 1 y 2, al intervenir en los niveles de insulina y glucosa.[11]

Breve resumen sobre la cetosis

  1. La cetosis es un estado metabólico en el cual el cuerpo oxida las grasas para conseguir energía
  2. Se consigue entrar en cetosis cuando el cuerpo ingiere, de forma regular, cantidades no superiores al 5% del aporte calórico en forma de carbohidratos
  3. Es uno de los estados naturales del cuerpo, lo hemos usado a lo largo de la evolución aún sin saberlo
  4. Tiene algunos efectos secundarios y muchas creencias infundadas
  5. Cada día se usa en más tratamientos contra algunas enfermedades del cerebro, además de en dietas de pérdida de peso

Referencias

  1. Ketoacids? Good medicine?. George F. Cahill, Jr and Richard L. Veech
  2. Insulin, ketone bodies, and mitochondrial energy transduction. Sato K1, Kashiwaya Y, Keon CA, Tsuchiya N, King MT, Radda GK, Chance B, Clarke K, Veech RL. Laboratory of Metabolism and Molecular Biology, National Institute for Alcohol Abuse and Alcoholism, Rockville, Maryland 20852, USA
  3. Dietary ketosis enhances memory in mild cognitive impairment. Robert Krikorian,a,* Marcelle D Shidler,a Krista Dangelo,b Sarah C Couch,b Stephen C Benoit,a and Deborah J Clegg.
  4. Cerebral metabolic adaptation and ketone metabolism after brain injury . Mayumi L Prins. Mayumi L Prins, UCLA Division of Neurosurgery, Los Angeles, California, USA
  5. Effects of a high-protein ketogenic diet on hunger, appetite, and weight loss in obese men feeding ad libitum. Alexandra M Johnstone, Graham W Horgan, Sandra D Murison, David M Bremner, and Gerald E Lobley
  6. d-β-Hydroxybutyrate protects neurons in models of Alzheimer’s and Parkinson’s disease. Yoshihiro Kashiwaya,* Takao Takeshima,* Nozomi Mori,* Kenji Nakashima,* Kieran Clarke,† and Richard L. Veech. Division of Neurology, Tottori University Faculty of Medicine, Yonago, 683-8503 Tottori, Japan; †Department of Biochemistry, University of Oxford, Oxford OX1-3QU, United Kingdom; and ‡Laboratory of Membrane Biochemistry and Biophysics/National Institute of Alcohol Abuse and Alcoholism, 12501 Washington Avenue, Rockville, MD 20852
  7. Ketogenic diet for the treatment of refractory epilepsy in children: A systematic review of efficacy. Lefevre F1, Aronson N. Division of General Internal Medicine, Northwestern University Medical School, Chicago, Illinois, USA.
  8. The ketogenic diet may have mood-stabilizing properties. El-Mallakh RS1, Paskitti ME. Department of Psychiatry and Behavioral Sciences, University of Louisville School of Medicine, Kentucky 40292, USA.
  9. Does the effectiveness of the ketogenic diet in different epilepsies yield insights into its mechanisms? Hartman AL. Pediatric Epilepsy Center, Department of Neurology, Johns Hopkins Hospital, Baltimore, Maryland 21287, USA.
  10. Clinical aspects of the ketogenic diet. Hartman AL1, Vining EP. The John M. Freeman Pediatric Epilepsy Center, Johns Hopkins Medical Institutions, Baltimore, Maryland 21287, USA.
  11. The neuropharmacology of the ketogenic diet. Hartman AL1, Gasior M, Vining EP, Rogawski MA. John M. Freeman Pediatric Epilepsy Center, Johns Hopkins Hospital, Baltimore, Maryland 21287, USA.
  12. Ketogenic diet, brain glutamate metabolism and seizure control. Yudkoff M1, Daikhin Y, Nissim I, Lazarow A. Department of Pediatrics, University of Pennsylvania School of Medicine, Children’s Hospital of Philadelphia, 34th Street and Civic Center Boulevard, Philadelphia, PA 19104, USA.
  13. Ketone bodies and brain glutamate and GABA metabolism. Daikhin Y1, Yudkoff M. Department of Pediatrics, University of Pennsylvania School of Medicine, Children’s Hospital of Philadelphia and Children’s Seashore House, Philadelphia, PA, USA.